Enseñar habilidades emocionarles ayuda a preparar a los estudiantes tanto para el aprendizaje como para la vida.

¿Qué es la inteligencia emocional?

“ La capacidad que tiene el ser humano, gracias a su proceso evolutivo, para armonizar lo emocional y lo cognitivo de manera que pueda atender, comprender, controlar, expresar y analizar las emociones dentro de sí, y en los demás. Todo ello le permitirá que su actuación sobre el entorno y sus relaciones humanas sean eficaces, útiles, y tengan repercusiones positivas para él, los demás y el entorno en el que se desenvuelven.”
( GALLEGO GIL, 2004, p.85)

Es una habilidad fundamental a día de hoy. En nuestro colegio consideramos que los pilares fundamentales de nuestro proyecto educativo son la inteligencia emocional y el desarrollo de la autoestima. El aprendizaje emocional y control de las emociones es una de las demandas del siglo XXI.

¿Por qué es importante la Inteligencia Emocional en la Comunidad Educativa?

La inteligencia emocional es importante para que el estudiante sepa aprender y gestionar sus emociones para desarrollar una autoestima y personalidad fuerte. En nuestro centro, adquieren las estrategias y habilidades para tener una mejor respuesta a los acontecimientos que ocurran. Como bien sabemos, las emociones impactan en nuestro ser, afectando la atención, memoria y aprendizaje, así como en nuestra habilidad social a la hora de crear vínculos y por supuesto, en nuestra salud metal y física. Tenemos que comprender que nuestro cuerpo está conectado a nuestras emociones y debemos encontrar un equilibro para tener una vida equilibrada con sentido y sabiduría.

En nuestro centro, comprendemos que el aprendizaje significativo siempre va acompañado del factor emocional.

¿De qué sirve adquirir miles de conocimientos y aprendizajes, si no van acompañados del factor emocional? El factor sorpresa que hace despertar todas las emociones y activar la atención. ¿De qué sirve estar muy capacitado intelectualmente si no sabemos cómo gestionar nuestro conocimiento, transmitirlo y llegar a otros ?

 De nada sirve aprender y aprender contenido académico si después no sabemos dónde meter nuestra tristeza. La gestión de las emociones, ayuda al desarrollo del bienestar personal, social y académico-laboral.

Nuestro equipo docente está formado en la enseñanza de las habilidades necesarias para un buen desarrollo de la inteligencia emocional. Nuestros estudiantes aprenden a reconocer, conectar, entender y controlar sus emociones, aprenden control sobre la frustración e impulsos, adquieren capacidad de solución de conflictos a través de la empatía  y desarrollan su autoestima, esencial para sentirse válidos y capaces para cualquier otro tipo de aprendizaje académico.

Nuestros estudiantes reconocen que las personas que se expresan son más felices en sus vida, son más felices en general: construyendo relaciones, encontrando la actividad deseada, en sus expectativas, en sus experiencias diarias y en sus motivaciones intrínsecas. Por lo que, algo circunstancial como el dinero, el éxito o el poder se encuentran en otro plano mucho más alejado. Entendiendo esto, nuestra metodología VESS, no toma la Felicidad como un fin y la inteligencia emocional nos ayuda a vivir en un estado de mente que se puede alcanzar y esa forma de vida hacia la Felicidad es el modelo VESS; el modelo se integra transversalmente con una práctica diaria de las 6 llaves a la Felicidad, la cual esta basada en los estudios hechos por Edward Diener (1985), quien dice:
“es importante trabajar en las habilidades sociales, estrechos lazos interpersonales y en el apoyo social para ser feliz” (Edward Diener, 2005).

  1. Resiliencia: es la capacidad de asumir flexibilidad en situaciones que nos sacan de nuestra zona de confort. Nuestro modelo, promueve que el estudiante siempre esté en un estado en el que pueda mostrar sus emociones correctamente en cada situación.
  2. Experiencias de FLUJO: son aquellas actividades donde las habilidades se equilibran con el desafío que la tarea plantea y motiva a los estudiantes. Para nuestro modelo, el maestro fomenta estas provocaciones y situaciones dentro del salón de clase, dando a los niños la autonomía para buscar lo que es significativo para ellos.
  3. Amigos y familia: Nuestro modelo quiere que los niños lo que los niños aprendan en el salón de clase, trascienda y llegue a los hogares y las familias. Los padres y las madres también se incluyen gradualmente en la cultura de pensamiento que se genera en el centro, por lo que VESS promueve la participación y el apoyo para que las familias logren un desarrollo más
    profundo del niño.
  4. Siento que agrego valor: el niño debe sentir que lo que hace es significativo, no solo para el niño, sino también para los que lo rodean y la Sociedad, por lo que nuestro modelo, cada individuo entiende que contribuye al objetivo final del grupo y que sin ellos allí, habría un efecto negativo.
  5. Variedad de actividades diarias: las actividades que se basan en el disco del modelo VESS, hace que el cerebro no se
    aburra y siempre quiere explorar, no solo fomentando el pensamiento, sino también amplificando la inteligencia
    emocional.
  6. Ejercicio físico: divertido e innovador, para que los niños puedan moverse por la habitación y no estén siempre en el
    mismo lugar, para oxigenar y energizar sus cuerpos. Nuestro modelo entiende que existe una correlación entre el ejercicio físico y el manejo de las emociones, porque inevitablemente expresamos emociones con nuestro cuerpo y cada emoción se proyecta de manera diferente en él.

¿Cómo llevamos a cabo el desarrollo de la inteligencia emocional en nuestro centro?

  • Creamos continuas oportunidades para hablar sobre nuestros sentimientos y nos expresamos libremente.
  • Realizamos diferentes rutinas emocionales de manera verbal y no verbal.
  • Tenemos estrategias para expresar y reconocer emociones.
  • Considerando perspectivas, aprendemos a escuchar de forma activa cómo se sienten nuestros compañeros y desarrollamos la empatía, poniéndonos “en los zapatos de los demás”.
  • Transmitimos que no hay emociones buenas o malas, todas son buenas porque nos quieren decir algo. Desde la felicidad hasta la tristeza. Debemos escuchar qué nos quieren decir.
  • Ponemos nombre a lo que sentimos y reflexionamos por qué a través de nuestras llaves de pensamientos y hábitos de corazón.
  • Fomentamos diferentes rutinas emocionales para enfrentarnos lo que sentimos: ¿Qué hacemos cuando aparece la rabia? ¿y si viene la tristeza?

¿Cómo puedo ayudar desde casa en este confinamiento al desarrollo de la inteligencia emocional?

  1. Reconocer las emociones : ¿Cómo te sientes? ¿cómo me siento?. Pregunta y escucha a tu hijo/a siempre que veas comportamientos o conductas inadecuadas. Puede ser una llamada de atención para que simplemente, lo escuches e intentes comprenderlo.
  2. Comprender las emociones: Preguntale y preguntate el por qué de ese comportamiento. ¿Qué le ha pasado? ¿Qué te ha hecho sentirte así? ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo puedo mejorarlo.
  3. Elaborar, identificar: Puede que sea más fácil enfrentarnos a una emoción si le ponemos un nombre e intentamos conocerla. ¿Qué palabra describe mi emoción? ¿Qué características tiene? ¿Cómo me hace sentir?
  4. Expresar nuestras emociones: existen muchas formas de expresar cómo nos sentimos. Debemos tener en cuenta con quién o dónde estamos. Explicar a los niños/as cómo nos sentimos y por qué, permite que tengan un gran modelo de referencia.
  5. Regularlas: debemos dar alternativas de comportamientos a nuestros hijos. Es importante tener estrategias a corto y a largo plazo.
    Ejemplos: hacer yoga, hacer ejercicio, hacer 5 respiraciones profundas, darnos una pequeña vuelta, hablar sobre lo ocurrido…. todo esto permitirá que las conductas o comportamientos provocadas por determinadas emociones, comiencen a ser conscientes y puedan tomar mejores decisiones, que les ayuden a comprenderse a sí mismos, comprender al resto y así, tener mejores habilidades sociales. Utilicen las llaves de la felicidad arriba mencionadas.
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